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Martes, 19 Julio 2016 22:13

El ajedrez de la infraestructura mexiquense

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En dos años la red carretera privada creció en 557 kilómetros en el país, mientras que la pública se extendió sólo 31 km.

La creación de infraestructura en el Estado de México se puede entender como una gran partida de ajedrez aunque con reglas y clausulas muy particulares, las cuales operan a lo largo y ancho del enorme tablero en que se ha convierte el territorio mexiquense a partir de licitaciones de obras carreteras en “beneficio” de los automovilistas, pero sobre todo de un grupo de concesionarios que obtienen dividendos extraordinarios por los elevados cobros de peaje que establecen con la anuencia de la autoridad  federal y estatal.

Los costos para acceder a las catorce carreteras operadas por particulares en territorio  mexiquense,  van por ejemplo desde los 62 pesos para circular por la carretera Lerma-Tenango, hasta los 284 pesos si se quiere recorrer todo el circuito exterior mexiquense.

De acuerdo al primer informe de labores de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes 2012-2013 (SCT) que encabeza Gerardo Ruíz Esparza,  en ese año la red federal de carreteras era de 49,652 kilómetros; en tanto que la red federal libre de peaje ascendía a 40,752 y las autopistas de cuota se extendían a lo largo de 8,900 km.

Para el tercer informe de labores, año 2016,  la misma dependencia federal reportó cifras alentadoras pero para los concesionarios de las autopistas ya que su presencia se había ampliado en 557 km., pues su red llegó a los 9 mil 457 km., en tanto que en ese mismo periodo la red  federal libre de peaje creció sólo 31 kilómetros al “extenderse” a 40 mil 783.        

En las últimas dos décadas el gobierno federal y estatal a través de sus respectivas áreas de Finanzas y Comunicaciones, han impulsado y fortalecido los proyectos carreteros privados a nivel nacional, el Estado de México no ha sido la excepción.

Las primeras dependencias al disminuir el flujo de inversión en el mantenimiento, mejora, ampliación y construcción de  caminos locales y carreteras federales, es decir aquellos libres de peaje-cuota; y las segundas al diseñar proyectos ejecutivos que han fomentado la ampliación de la red carretera privada que tiene como ejes rectores la seguridad, eficiencia, fluidez y rapidez.

Los reportes anuales de la SCT en los periodos referidos precisan que la “inversión pública y privada en infraestructura carretera” proyectada entre 2012 y 2013, fue de 74 mil 408.5 millones de pesos, lo que representó 30% menos de inversión en comparación al periodo anterior, mientras que la privada fue de 111% más.

Para el 2016 el reporte de ese mismo concepto siguió siendo desalentador para el sector público, ya que se colocó en menos 16.7%, en tanto que la inversión privada fue de 40.3 por ciento más.

De acuerdo a datos de la misma Secretaría de  Comunicaciones y Transportes del gobierno de la república, sobre la zona de la carretera Toluca-México circulan todos los días alrededor de 120 mil vehículos, la estimación de aforo que se tiene para el tramo carretero de cuota La Marquesa-Lerma, inaugurado el pasado 21 de julio, es de 20 mil unidades, lo que representa sólo el 16.6 por ciento de los automotores que circulan por dicha vía,  es decir las proyecciones advierten que sólo podrán acceder a la pista 16 de cada cien unidades que circulan por la zona, la razón: dinero.

Es así como a las premisas y conceptos viales de seguridad, eficiencia, fluidez y rapidez que materializa la autopista La Marquesa-Lerma, pueden acceder sólo aquellos que cuentan con recursos económicos para realizar su respectivo  pago de peaje de 47 pesos por recorrer los 12.5 kilómetros que contemplan la pista de cuatro carriles, dos de ida e igual número de regreso.

Conceptos de movilidad y seguridad en vías privadas que son inexistentes en  las carreteras libres de peaje, por lo que aquellos automovilistas que circulan por carreteras estatales y federales corren un mayor riesgo de sufrir accidentes y sus tiempos de traslado no son tan eficientes como los de aquellos que circulan por carreteras privadas. La diferencia sin duda la marca el factor económico.

En las últimas dos administraciones estatales el tablero de ajedrez de la infraestructura mexiquense no sólo ha crecido, sino que se ha vuelto sumamente complejo con contratos que han sido reservados como el de la concesión del Circuito Exterior Mexiquense (gobierno federal) y los datos relacionados con el Sistema Independiente de Verificación de Aforos (SIVA) que el Gobierno del Estado de México reservó hasta el año 2024.

En el tablero de la infraestructura mexiquense, al igual que en el ajedrez, hay varios tipos de piezas que suelen moverse de forma diferente y estratégica, y no precisamente con la finalidad de localizar al rey para colocarlo en posición de jaque mate o buscar que la partida termine en tablas, sino para que el juego se prolongue o  en el mejor de los escenarios que la concesión se extienda por varias décadas y se registre un constante cambio de piezas.  

En este tenor el grupo de empresarios de Flecha Roja no permaneció inmóvil mientras se planeaba el proyecto del tren interurbano México-Toluca, y ante la posibilidad de que miles de pasajeros se bajen de sus autobuses para subirse al tren que iniciará pruebas a finales del 2017 y principios del 2018, lograron afianzar lo que se puede considerar uno de los negocios mas rentables que dejara la actual administración federal como es el manejo de los lectores (a través de un programa de cómputo) que permite la operación de todos los cobros por vía electrónica-tag que se realizan en las casetas de todo el país.

Impulsora de Servicios Terrestres, SA de CV, ganó la licitación para dar el servicio de cobro, contratación de usuarios, comercialización y suministro de etiqueta (tag) que operan en las 132 casetas del país y red de telepeaje. 

Es así como funcionarios públicos, dependencias de gobierno, empresarios, ejidatarios, jueces, miembros de organizaciones  no gubernamentales, ambientalistas, políticos de oposición y al final de la cadena usuarios-automovilistas, entre otros, pueden hacer las veces de rey, reina,  torre, alfil, caballo y peón que se mueven en un tablero regido por reglas, aunque no falta el jugador que las desconozca, ignore o supere.

Una vez entregadas las concesiones y concluidos los proyectos carreteros, en el tablero de la infraestructura sólo quedan dos jugadores: concesionario y usuario, el primero brinda el servicio y el segundo paga por jugar-circular.


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